Las enfermedades son una alteración de la salud. Pueden ser de origen infeccioso o no infeccioso. Las primeras son causadas por virus, bacterias, hongos u otros agentes patógenos. Las segundas, tienen un origen variado que puede ser genético o provocado por otros agentes.
Las enfermedades provocan un desequilibrio físico, mental y social en quienes las padecen. Generan un trastorno en la función o estructura de una o varias partes del cuerpo. Todas las enfermedades tienen un proceso evolutivo. Sus causas por lo general son conocidas y se manifiestan a través de ciertos síntomas y signos característicos, cuya evolución puede ser más o menos previsible.
La salud y la enfermedad son parte integral de la vida, del proceso biológico y de las interacciones medioambientales y sociales. Generalmente, se entiende a la enfermedad como una entidad opuesta a la salud, cuyo efecto negativo es consecuencia de una alteración o desarmonización de un sistema a cualquier nivel (molecular, corporal, mental, emocional, espiritual, etc.) del estado fisiológico y/o morfológico considerados como normales, equilibrados o armónicos
Estrictamente (dentro del campo médico), las enfermedades son objeto de estudio de la Patología (del griego παθος: «afección», «sufrimiento») que investiga las características propias de cada entidad, sus componentes y el proceso que desarrollan, en relación con la evidencia morfofisiológica que se imprime en la biología del organismo enfermo. Sin embargo, es la Nosología la disciplina encargada de gobernar la definición y clasificación de las diversas enfermedades según una normativa basada en la caracterización e identificación de los componentes y funciones que definen cada entidad nosológica como algo único y discernible del resto. Así, son estudiadas en un contexto más amplio, comparativo, y sistemático, dentro de un esquema global de la patología.
Conceptos múltiples
Es la alteración del estado de la salud normal de un ente biológico individual.
las funciones normales.
Se aplica también el término enfermedad para hacer referencia a la alteración en el ámbito moral o espiritual respecto de ciertas normas o preceptos. Extensivamente, también puede usarse en referencia a una anomalía dañosa o perjudicial en el funcionamiento de un grupo humano, como una institución, colectividad, etc.
Hoy en día, se entiende más la enfermedad como un estado en el que el funcionamiento físico, emocional, intelectual, social, de desarrollo o espiritual de una persona está disminuido o alterado en comparación con la experiencia previa. La enfermedad tiene un efecto multidimensional que afecta múltiples niveles fisiológicos (Potter & Perry). La Organización Mundial de la Salud hace especial hincapié en los factores emocionales y sociales, y así lo hace constar en la CIE-10.
Debido a que cada ser humano es único y que el componente emocional y socioambiental se añade al componente físico, siempre se ha dicho que no existen las enfermedades sino los enfermos, por lo que cada persona tiene una forma particular de enfermar (idiosincrasia), que es diferente a otra, a pesar de padecer la misma enfermedad.
El límite entre la completa salud y la enfermedad no es preciso. La tendencia social desde la última década del siglo XX es a encuadrar cualquier problema o trastorno de salud como enfermedad; por ejemplo, la alopecia, la impotencia y el sobrepeso. Sin embargo, cabe la aclaración de que determinadas alteraciones o desviaciones de la normalidad pueden no considerarse enfermedades (véase, por ejemplo, los defectos de refracción de la visión).
Según el modelo de salud de la enfermera Margaret Newman, «la salud comprende la enfermedad y la no- enfermedad»; así la salud engloba «la enfermedad como manifestación significativa del patrón del todo y se basa en la premisa de que la vida es un proceso continuo de ampliación de la consciencia».
Joyce Travelbee, en su modelo de relación de persona a persona define «la enfermedad como una categoría y una clasificación», sin embargo, el término no se usa como definición de una situación de falta de salud, sino más bien como experiencia humana calificable en términos de criterios objetivos (que se manifiestan externamente en el enfermo) y subjetivos (referentes a cómo cada ser humano se percibe a sí mismo como enfermo).
Milton Terris plantea que la salud no es un absoluto, sino que es un proceso continuo que puede ir desde la muerte, que sería el máximo de enfermedad, hasta el óptimo de salud.
Para Betty Neuman (modelo de los sistemas), «la falta de armonía entre las partes del sistema se considera una enfermedad en diversos grados, que refleja la no satisfacción de las necesidades». Esta concepción muestra las influencias de la Teoría general de sistemas y la Teoría de la Gestalt entre otras.
Según Ilich, se entiende el estado de salud como la capacidad de enfrentarse a la enfermedad.
El escritor Peter Altenberg expresa que: «La enfermedad es el grito de un alma ofendida», para hacer referencia a la enfermedad como un emergente de un conflicto psicoemocional.
Los cuadros patológicos simbolizan misiones y no castigos, es lo que expresa el filósofo francés Blaise Pascal en la frase: «La enfermedad es el lugar donde se aprende».
Un enfermo es un ser humano que padece una enfermedad, sea consciente o no de su estado. Joan Riehl-Sisca define el rol del enfermo como «la posición que asume una persona cuando se La forma en que un individuo percibe la salud y la enfermedad es un fenómeno complejo y particular de como éste reacciona en conjunto y enfrenta la situación en diferentes dimensiones de su personalidad (emocional, racional, físico y espiritual por ejemplo). Así, cada persona vivirá la experiencia de salud-enfermedad de manera diferente y esto condicionará el significado que de a tales experiencias. Todos los componentes del ser humano quedan alterados y cada uno de ellos demanda sus propias necesidades. De tal forma que la enfermedad genera síntomas físicos como el dolor y la disnea; síntomas psicoemocionales como miedo, ansiedad, ira, depresión; necesidades espirituales como sentimientos de culpa, de perdón, de paz interior; y demandas sociales como consideración y no abandono