El hígado se localiza en la región del hipocondrio derecho del abdomen (no suele sobrepasar el límite del reborde costal), llenando el espacio de la cúpula diafragmática, donde puede alcanzar hasta la quinta costilla, y se relaciona con el corazón a través del centro frénico, a la izquierda de la cava inferior. Su consistencia es blanda y depresible, y está recubierto por una cápsula fibrosa, sobre la cual se aplica el peritoneo, parte de la superficie del hígado (excepto en el área desnuda del hígado, que corresponde a su superficie postero-superior). La bilis, producida por el hígado y expulsada a través del conducto colédoco en la segunda porción duodenal, actúa en el intestino delgado.
El hígado es un órgano o víscera del cuerpo humano y, a la vez, la glándula más voluminosa de la economía y una de las más importantes en cuanto a la actividad metabólica del organismo. Desempeña funciones únicas y vitales como la síntesis de proteínas plasmáticas, elaboración de la bilis (necesaria para la digestión y absorción de las grasas), función desintoxicante, almacén de vitaminas, glucógeno, etc. Además, es el responsable de eliminar de la sangre las sustancias que pueden resultar nocivas para el organismo, transformándolas en otras innocuas.
El hígado desempeña múltiples funciones en el organismo como son:
producción de bilis: el hígado excreta la bilis hacia la vía biliar, y de allí al duodeno. La bilis es necesaria para la digestión de los alimentos;
metabolismo de los carbohidratos:
la gluconeogénesis es la formación de glucosa a partir de ciertos aminoácidos, lactato y glicerol;
la glucogenólisis es la formación de glucosa a partir del glucógeno;
la glucogénesis es la síntesis de glucógeno a partir de glucosa;
eliminación de insulina y de otras hormonas;
metabolismo de los lípidos;
síntesis de colesterol;
producción de triglicéridos;
síntesis de proteínas, como la albúmina y las lipoproteínas;
síntesis de factores de coagulación como el fibrinógeno (I), la protrombina (II), la globulina aceleradora (V), proconvertina (VII), el factor antihemofílico B (IX) y el factor Stuart-Prower (X).
desintoxicación de la sangre:
neutralización de toxinas, la mayor parte de los fármacos y de la hemoglobina;
transformación del amonio en urea;
depósito de múltiples sustancias, como:
glucosa en forma de glucógeno (un reservorio importante de aproximadamente 150 g);
vitamina B12, hierro, cobre,...
En el primer trimestre del embarazo, el hígado es el principal órgano de producción de glóbulos rojos en el feto. A partir de la semana 12 de la gestación, la médula ósea asume esta función.
Forma: se compara con la mitad superior del ovoide horizontal, de gran extremo derecho, alargado transversalmente.
Coloración: rojo pardo.
Consistencia: friable. Está constituido por un parénquima, rodeado por una fina cápsula fibrosa, llamada cápsula de Glisson.
Longitud: en el adulto mide aproximadamente 28 por 15 cm en sentido anteroposterior, y 8 cm de espesor a nivel del lóbulo derecho.
Peso aproximado: 1500 g, aproximadamente.
Está dividido en cuatro lóbulos:
lóbulo derecho, situado a la derecha del ligamento falciforme;
lóbulo izquierdo, extendido sobre el estómago y situado a la izquierda del ligamento falciforme;
lóbulo cuadrado, visible solamente en la cara inferior del hígado; se encuentra limitado por el surco umbilical a la izquierda, el lecho vesicular a la derecha y el híleo del hígado por detrás;
lóbulo de Spiegel (lóbulo caudado), situado entre el borde posterior del híleo por delante, la vena cava por detrás.
Clínicamente, y quirúrgicamente sobre todo, se emplea el concepto de segmento hepático, basándose en las divisiones arteriales y en el hecho de que haya pocas anastomosis entre segmentos. Si miramos por la cara anterosuperior del hígado, podemos distinguir de derecha a izquierda un segmento posterior, en el borde del lado derecho, seguido de un segmento anterior, un segmento medial y un segmento lateral que forma el límite izquierdo.
Los padecimientos del hígado son:
la hepatitis A;
la hepatitis B;
la hepatitis C;
la cirrosis hepática;
enfermedades autoinmunes tales como la colangitis esclerosante primaria, la cirrosis biliar primaria y la hepatitis autoinmune;
enfermedades congénitas tales como el síndrome de Gilbert, el síndrome de Crigler- Najjar, el síndrome de Rotor y el síndrome de Dubin-Johnson;