La insuficiencia renal

(o fallo renal) es la condición en la cual los riñones dejan de funcionar correctamente. Fisiológicamente, la insuficiencia renal
se describe como una disminución en la filtracion de la sangre tasa de filtración glomerular (TFG). Clínicamente, esto se
manifiesta en una creatinina del suero elevada.

Todavía no se entienden bien muchos de los factores que influyen en la velocidad con que se produce la insuficiencia renal o
falla en los riñones. Los investigadores todavía se encuentran estudiando el efecto de la proteína en la alimentación y las
concentraciones de colesterol en la sangre para la función renal.
La insuficiencia renal se puede dividir ampliamente en
dos categorías:

insuficiencia renal aguda e insuficiencia renal crónica.

Insuficiencia renal aguda. Algunos problemas de los riñones
ocurren rápidamente, como un accidente que causa lesiones
renales, la pérdida de mucha sangre que puede causar
insuficiencia renal repentina, o algunos medicamentos o
sustancias venenosas que pueden hacer que los riñones dejen
de funcionar. Esta baja repentina de la función renal se llama
insuficiencia renal aguda.
La insuficiencia renal aguda (IRC)o(ARF) es, como su nombre
implica, una pérdida rápidamente progresiva de la función renal,
generalmente caracterizada por la oliguria, una producción
disminuida de la orina, (cuantificada como menos de 400 ml por
día en adultos,[1] menos de 0,5 mL/kg/h en niños, o menos de 1
mL/kg/h en infantes), desequilibrios del agua y de los fluidos
corporales, y desorden del electrolito. Una causa subyacente
debe ser identificada para detener el progreso, y la diálisis
puede ser necesaria por el tiempo requerido para tratar estas
causas fundamentales.
La insuficiencia renal aguda puede llevar a la pérdida permanente de la función renal. Pero si los riñones no sufren un daño
grave, esa insuficiencia puede contrarrestarse.
Insuficiencia renal crónica  
La insuficiencia renal crónica(IRC)o(CRF) es la condición que se produce por el daño
permanente e irreversible de la función de los riñones secundario a cualquier causa. A nivel
mundial, las causas más frecuentes (pero no las únicas) de Enfermedad Renal Crónica son: la
diabetes, la hipertensión, las enfermedades obstructivas de las vías urinarias (como cálculos,
tumores, etc.). Puede ser la complicación de una gran cantidad de enfermedades del riñón, tales
como nefropatía por IgA (enfermedad de Berger), enfermedades inflamatorias de los riñones
medicamentos tóxicos para el riñón (especialmente medios de contraste y algunos antibióticos).
La insuficiencia renal terminal(IRT)o(ESRF) es la última consecuencia, en la cual generalmente
la diálisis se requiere hasta que se encuentre un donante para un trasplante renal.

En la mayoría de los casos, la función renal se deteriora lentamente a lo largo de varios años y
da inicialmente pocos síntomas, permitiendo que el paciente no sienta muchas cosas a pesar de
tener anemia e incluso tener altos niveles de toxinas en la sangre. Cuando el paciente se siente
mal, generalmente estamos ante casos muy avanzados de la enfermedad en los cuales la
mayoría de las veces se hace necesario iniciar prontamente una terapia para reemplazar la
función del riñón, la diálisis.

Cualquier persona puede sufrir de enfermedad renal, pero los de más alto riesgo son los
diabéticos, los hipertensos y los familiares de personas que sufren de enfermedad renal. Como
en la enfermedad renal no se producen síntomas (los riñones no duelen como las personas
suelen creer, solo en caso de cálculos), las personas en riesgo que mencionamos antes deben
hacerse estudios para detectar la enfermedad, los básicos son un parcial de orina y la creatinina.

Si se detecta la enfermedad tempranamente puede reducirse la velocidad con la que el daño
progresa, retrasando la necesidad de iniciar las terapias de reemplazo de la función renal y
preparando mejor al paciente para cuando sea necesario su inicio. Las terapias de reemplazo
renal son la hemodiálisis, la diálisis peritoneal, y el trasplante renal.
Insuficiencia renal aguda-sobre-crónica  

La insuficiencia renal aguda puede estar presente encima de la insuficiencia renal crónica. Esto se llama insuficiencia renal
aguda-sobre-crónica (AoCRF). La parte aguda del AoCRF puede ser reversible y el objetivo del tratamiento, como en ARF, es
retornar al paciente a su función renal básica, que es típicamente medida por la creatinina del suero. Tanto el AoCRF, como el
ARF, pueden ser difíciles de distinguir de la insuficiencia renal crónica si el paciente no ha sido seguido por un médico y no
hay disponible un trabajo de base (es decir, muestras anteriores de sangre), para comparación.
El estado en el cual hay insuficiencia renal total o casi total y permanente se llama enfermedad renal terminal. Las personas
con esta clase de enfermedad deben someterse, para conservar la vida, a diálisis o a un trasplante.
En 1997 el gobierno federal de Estados Unidos gastó cerca de $11.800 millones de dólares en la atención de pacientes con
insuficiencia renal.

Los estadounidenses de raza negra, los indios estadounidenses, y los descendientes de hispanoamericanos, sufren diabetes,
nefropatía e insuficiencia renal en una proporción superior al promedio. Los científicos no han podido explicar este fenómeno
ni pueden explicar totalmente la interacción de factores que conducen a la nefropatía diabética. Entre estos factores están la
herencia, la dieta, y otras afecciones, como la hipertensión arterial. Se ha observado que la hipertensión arterial, y las altas
concentraciones de glucosa en la sangre, aumentan el riesgo de que una persona diabética termine sufriendo insuficiencia
renal.
En los Estados Unidos, cerca de 80,000 personas reciben el diagnóstico de insuficiencia
renal cada año. Se trata de una afección grave en la cual los riñones dejan de eliminar los
desechos del organismo. La insuficiencia renal es la etapa final del deterioro lento de los
riñones, que es un proceso conocido como nefropatía.

La diabetes es la causa más frecuente de insuficiencia renal, y constituye más del 40 por
ciento de los casos nuevos. Incluso cuando los medicamentos y la dieta pueden controlar la
diabetes, la enfermedad puede conducir a nefropatía e insuficiencia renal. La mayoría de los
diabéticos no desarrollan una nefropatía lo suficientemente grave como para causar
insuficiencia renal. Hay cerca de 16 millones de diabéticos en los Estados Unidos y de ellos,
unos 100.000 padecen insuficiencia renal como consecuencia de la diabetes.

Las personas con insuficiencia renal tienen que someterse a diálisis, la cual reemplaza
algunas de las funciones de filtración de los riñones, o a un tranplante para recibir el riñón de
un donante sano. La mayoría de los ciudadanos estadounidenses que presentan
insuficiencia renal pueden recibir atención médica financiada por el gobierno federal.
Causas de la insuficiencia rena
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