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Suplementos
Nutritional for Endurance




Los Suplementos Alimenticios
Están constituidos por uno o varios nutrientes, los cuales se adicionan a la dieta para corregir o
prevenir deficiencias de vitaminas, minerales y proteínas, ayudar en la recuperación del paciente que
sufre alguna enfermedad o ha sido sometido a intervención quirúrgica, así como para mejorar el
estado general de salud. Los suplementos alimenticios son más importantes para personas que no
puedan consumir una dieta balanceada que provea las calorías, vitaminas y minerales adecuados.
¿De qué están hechos?
Los suplementos alimenticios contienen gran diversidad de ingredientes, los cuales pueden estar
presentes en forma de concentrados o extractos, y son ofrecidos en cápsulas, comprimidos, píldoras,
gránulos, tabletas, polvo, líquidos o inyecciones. Los elementos que comúnmente contienen sus
formulaciones pueden agruparse de la siguiente manera: Vitaminas. Micronutrientes que le permiten
al organismo realizar sus funciones y mantenerse sano, los cuales son indispensables para que
metabolismo, desarrollo y crecimiento del cuerpo sean normales. Se clasifican en dos grupos:
solubles en grasa (liposolubles: A, D, E, y K) y solubles en agua (hidrosolubles: B1, B2, B5, B6, B8, B9,
B12 y C).
- B1 (Tiamina). Es importante para el buen funcionamiento del sistema nervioso y cerebro, así como
para disminuir los efectos de la resaca o cruda.
- B2 (Rivoflavina). Indispensable para la obtención de energía, crecimiento y regeneración de tejidos;
alivia calambres musculares y disminuye fatiga física e intelectual.
- B3 (Niacina). Protege de trastornos en la circulación sanguínea y permite desempeñar correctamente
las funciones intelectuales.
- B4 (Adenina). Estimula la formación de glóbulos blancos.
- B5 (Ácido pantoténico). Interviene en el metabolismo de una sustancia encargada de la memoria y
concentración (acetilcolina), reduce el estrés y ayuda en la relajación.
- B6 (Piridoxina). Esencial para el buen funcionamiento del cerebro, regularizar el sistema nervioso y
favorecer el metabolismo de proteínas.
- B7 (Colina). Evita que las grasas se acumulen en los órganos.
- B8 (biotina). Necesaria para la formación de células nerviosas y aliviar el estrés y dolencias hepáticas (en
hígado).
- B9 (ácido fólico). Indispensable en la producción de glóbulos rojos, previene malformaciones congénitas,
regenera células y permite que genitales y sistema nervioso se mantengan en buen estado.
- B12 (Cobalamina). Tiene como principal función la regeneración de la médula ósea y glóbulos rojos; es
imprescindible en la formación del ADN (ácido desoxirribonucleico), favorece la memoria y controla la
irritabilidad.
- C (ácido ascórbico). Permite adecuada cicatrización de heridas, favorece la absorción del hierro y protege a
las células de las agresiones externas.
- D (calciferol). Se forma en la piel mediante exposición al Sol, fija el calcio en huesos y previene caries
dentales.
- E (tocoferol). Impide la destrucción de células y permite la regeneración de tejidos.
- K También se le llama antihemorrágica porque es fundamental en el proceso de coagulación de la sangre.
Los Minerales.
Son componentes inorgánicos de la alimentación, es decir, se encuentran en la naturaleza sin formar parte de los
seres vivos. Desempeñan un papel muy importante en el organismo, pues son necesarios para la formación de
tejidos y hormonas, y participan en la mayoría de reacciones químicas en las que intervienen las enzimas. Se dividen
en tres grupos: Macro-elementos. Se miden en gramos y son los que el organismo necesita en mayor cantidad; aquí
se agrupan sodio, potasio, calcio, fósforo, magnesio, cloruro y azufre. Micro-elementos. Se requieren en menor
cantidad y se calculan en miligramos (milésimas de gramo); esta categoría abarca hierro, flúor, yodo, manganeso,
cobalto, cobre y zinc. Oligoelementos. Se evalúan en microgramos (millonésimas de gramo); incluyen al silicio,
níquel, cromo, litio, molibdeno y selenio.
A continuación se describen las características de cada mineral:
- Azufre. Es parte de la estructura de piel, uñas, cabello y cartílago; se encarga de neutralizar sustancias
tóxicas y ayuda al hígado en la secreción de bilis.
- Calcio. Es componente esencial de huesos y dientes, 99% se encuentra en ellos y el 1% restante se
almacena en los músculos, por lo que es vital para el desarrollo y buena salud de estas estructuras.
Además, participa en la coagulación de la sangre y transmisión de impulsos nerviosos.
- Cloruro. Favorece el equilibrio de líquidos en el organismo, ayuda al hígado a eliminar toxinas y es vital
para la formación de ácidos en el estómago.
- Cobalto. Interviene en la producción de glóbulos rojos.
- Cobre. Convierte en hemoglobina al hierro almacenado en el organismo y permite aprovechar el que
está contenido en los alimentos.
- Cromo. Colabora en la asimilación normal del azúcar al permitir que la insulina -hormona producida
por el páncreas- trabaje de manera correcta, al mismo tiempo que regula los niveles de colesterol y
participa en el transporte de proteínas.
- Fósforo. Es un elemento que junto con el calcio participa en la formación de huesos y dientes;
además, resulta esencial para transformar en energía los alimentos que se consumen.
- Flúor. Previene la caries dental y fortifica los huesos.
- Hierro. Necesario para la producción de hemoglobina (sustancia contenida en el interior de glóbulos
rojos encargada de transportar oxígeno a la sangre) y mioglobina (oxigena músculos). Es
imprescindible para la correcta utilización de las vitaminas del complejo B.
- Litio. Es fundamental para la regulación del sistema nervioso.
- Magnesio. Permite la correcta asimilación de calcio y vitamina C, el buen
- funcionamiento del sistema nervioso y aumenta la secreción de bilis (favoreciendo con ello la
digestión de grasas y eliminación de residuos tóxicos); asimismo, ayuda a que disminuyan
problemas cardiacos e interviene en el proceso de contracción y relajación muscular.
- Manganeso. Se encarga de activar las enzimas que participan en la formación de las grasas y
contribuye en el aprovechamiento de las vitaminas C, B1, y B8.
- Molibdeno. Ayuda a prevenir anemia y caries dental.
- Níquel. Permite el buen funcionamiento del páncreas.
- Potasio. Se encarga de fortalecer la actividad de los riñones al estimular la eliminación de toxinas a
través de la orina, y del almacenamiento de carbohidratos y su posterior transformación en energía.
También ayuda a mantener ritmo cardiaco adecuado y presión arterial en niveles normales, y es
esencial para la transmisión de todos los impulsos nerviosos.
- Selenio. Tiene propiedades antioxidantes, lo cual le da la capacidad de prevenir el envejecimiento
prematuro y cáncer. Es útil en el tratamiento contra la caspa y mantiene en buen estado al hígado,
corazón y órganos reproductores.
- Silicio. Ayuda a asimilar el calcio, formar nuevas células y nutrir tejidos.
- Sodio. Se encarga de regular el reparto de agua en el organismo, interviene en la transmisión de
impulsos nerviosos a músculos y participa en el proceso digestivo.
- Yodo. Es indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, ayuda al crecimiento,
mejora la agilidad mental, quema exceso de grasa y permite el desarrollo de uñas, cabello, piel y
dientes.
- Zinc. Resulta vital para el crecimiento, regula el desarrollo sexual, epidérmico y capilar, y es necesario
para la producción de insulina (hormona que se encarga de mantener los niveles de azúcar en
sangre en rangos normales).
